La ley contra el lavado de dinero sigue moldeando el entorno operativo de bancos, fintechs y negocios cripto por igual. El marco central aún comienza con el Bank Secrecy Act, pero los desarrollos legislativos y regulatorios recientes han ampliado las obligaciones, aumentado las sanciones y reforzado que los negocios de activos virtuales están firmemente dentro del perímetro de cumplimiento.
El programa AML central bajo el Bank Secrecy Act
Las instituciones financieras cubiertas deben implementar programas AML razonablemente diseñados para prevenir el uso indebido de la institución con fines delictivos. Eso generalmente significa un programa basado en riesgo respaldado por capacitación, controles internos y un oficial de cumplimiento responsable.
La debida diligencia del cliente es igualmente central. Las instituciones financieras deben identificar a los clientes, entender la titularidad beneficiaria de las personas jurídicas y mantener registros suficientes para sustentar tanto la apertura de cuentas como la revisión continua.
Las obligaciones de reporte siguen siendo una parte importante del marco. Los Reportes de Actividad Sospechosa y los Reportes de Transacciones en Efectivo son parte de la infraestructura mediante la cual el gobierno monitorea el riesgo de delito financiero.
El cumplimiento desde la perspectiva del solicitante
Desde la perspectiva del cliente, el cumplimiento AML a menudo luce como un papeleo extenso y preguntas intrusivas. Eso puede generar frustración, especialmente en empresas innovadoras o emprendedores. Aun así, un cumplimiento sólido depende de la cooperación y de que las instituciones puedan explicar por qué se necesita la información.
Algunas buenas prácticas incluyen:
- Recordar a los clientes que el proceso es estandarizado y no personal
- Explicar que los objetivos de AML y de financiamiento contra el terrorismo son legítimos
- Aclarar cómo se protegerá la información sensible
- Animar a los clientes a mantener registros y documentos de gobernanza organizados
Dónde encajan las criptomonedas
Los activos digitales presentan una tensión genuina. Por un lado, la descentralización es una característica central de la tecnología blockchain. Por el otro, los reguladores y los organismos normativos están profundamente preocupados por el robo, la evasión de sanciones, el fraude y el lavado de dinero realizados a través de rieles cripto.
Esa tensión es la razón por la que los reguladores siguen intentando encajar las cripto en las estructuras AML existentes, a menudo imponiendo obligaciones a actores centralizados como exchanges, custodios y proveedores de servicios. Las obligaciones de la travel rule, el reporte de titularidad beneficiaria y el escrutinio en la incorporación fluyen todos de esa tendencia mayor.
La Anti-Money Laundering Act de 2020
La Anti-Money Laundering Act de 2020 marcó una de las mayores expansiones de la ley estadounidense contra el lavado de dinero desde el Patriot Act. Entre otras cosas, fortaleció el reporte de titularidad beneficiaria, amplió el rol de recopilación de datos de FinCEN, aumentó la exposición de ejecutivos que toleran el incumplimiento y reforzó el alcance de las obligaciones AML sobre los negocios de activos virtuales.
Para los negocios cripto, la conclusión es directa: cualquier duda persistente de que los proveedores de servicios de activos virtuales caen dentro de serias expectativas AML ha desaparecido en gran medida.
Conclusión
La ley AML ya no es un tema de fondo para los operadores cripto y fintech. Es parte del entorno operativo central. Los negocios deberían evaluar la incorporación, el monitoreo de transacciones, la gobernanza, la titularidad beneficiaria y las prácticas de documentación con la misma seriedad que aplican a las decisiones de producto e ingeniería.
Si tu empresa necesita ayuda para evaluar su preparación en AML, los controles de incorporación o la exposición regulatoria, conversemos.